Tata Julio es venerado en el templo San Pedro y San Pablo.Tata Julio es venerado en el templo San Pedro y San Pablo.

Este domingo se celebró el inicio de la fiesta del carnaval en el distrito Tarucachi y, como ocurre todos los años, los alferados, sus invitados y visitantes rindieron homenaje a Tata Julio, santo de la festividad, que se venera en el templo San Pedro y San Pablo.

El mayordomo del templo Bartomé Ale Ramos dijo que la fiesta de carnaval es una de las celebraciones más importantes de la provincia Tarata y del distrito.

Agregó que durante toda la semana la población participará de los festejos, ya que solo el viernes habrá descanso.

Este año los alferados de solteros son Yoel Mamani Rodríguez y Orfelina Mamani Rodríguez; y los alferados de casados Segundo Melesio Nina Ale y Carmen Rosa Vega Postigo.

Ale Ramos Relató que los festejos se inician con la bajada de Tata Julio. “Antes la gente llegaba a la 1:00 de la madrugada para venerar a Tata Julio, pero ahora llega a las 4:00 o 5:00 de la mañana”, anotó el mayordomo.

Añadió que los pobladores del pueblo se reúnen en el templo para bajar de su altar a Tata Julio para prepararlo; los alferados, con gran devoción, son los encargados de cambiar sus mantos por unos nuevos y le ponen mucha serpentina al mismo tiempo que levantan incienso en su honor.

Agregó que se vive un ambiente de profundo fervor, cada poblador se acerca al altar para ataviar al santo con más serpentina, realizar el sahumado con incienso, colocar flores, encender velas y rezar por los carnavales, además, se pide permiso al santo para iniciar las fiestas y “que todo vaya bien”.

Asimismo, muchos agradecen por favores concedidos y con fe piden por sus sembríos, salud, trabajo y estudios.

Bartolomé Ale, como mayordomo, es el encargado de preparar a los alferados con la serpentina y challa con mistura, bendice las wifalas (banderas) que son llevadas por los alferados solteros y casados.

Con las banderas flameando, Tata Julio es sacado del templo rumbo a la plaza, entontando el cántico “Hay wifala, wifala…” y danzando al ritmo de la anata con charango y pinguillo.

En el atrio del templo se coloca la misasha, en la que participan todos; también comparten la chicha de guiñapo brindando por la festividad. Cada poblador felicita a los alferados con el tradicional “en horabuena”.

Esta costumbre finaliza en la casa de los alferados, donde continúan las atenciones con comida típica y chicha de guiñapo. Así se vive en Tarucachi un ambiente de confraternidad y alegría por la llegada del carnaval. Este domingo será la gran despedida de la festividad.

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