Una fuente venezolana infiltrada en el entorno del mandatario facilitó su captura tras una operación encubierta de la CIA que se ejecutó durante meses en Caracas
*Cuerpo de la nota:*
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos destapó una compleja red de espionaje que hoy sacude el escenario político venezolano. En el corazón de esta operación aparece un informante clave: una fuente venezolana que operó desde el círculo más cercano del mandatario y que ahora se encamina a recibir una recompensa millonaria por su colaboración con la CIA.
Según reveló The New York Times, agentes de la Agencia Central de Inteligencia trabajaron de manera clandestina en Venezuela desde agosto, mientras establecían contacto con la fuente interna, quien vigiló de forma constante los movimientos y cambios de domicilio del presidente venezolano. El informante proporcionó datos precisos sobre su ubicación durante días cruciales, información que resultó determinante para concretar la captura.
La CIA complementó el trabajo humano con una sofisticada infraestructura de vigilancia aérea. Una flota de drones furtivos permitió mantener observación casi permanente sobre puntos estratégicos del país, mientras los analistas recopilaban información detallada sobre el “patrón de vida” de Maduro, incluyendo rutinas, desplazamientos y variaciones en su esquema de seguridad.
La operación no fue improvisada. Bajo la dirección de John Ratcliffe, jefe de la CIA, la agencia ejecutó una estrategia meticulosa que contó con el respaldo directo del gobierno estadounidense. Fuentes cercanas al operativo confirmaron que la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Estados Unidos jugó un papel decisivo para quebrar lealtades dentro del entorno del poder venezolano.
Tras meses de planificación y coordinación entre la CIA y el ejército estadounidense, las fuerzas especiales lograron ubicar con precisión al mandatario, quien actualmente permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Mientras el mundo observa las repercusiones políticas del operativo, el espía que entregó la información clave está a punto de cobrar una de las recompensas más altas en la historia reciente del espionaje internacional.
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