En medio de una creciente ola de inseguridad que golpea al país, el comandante general de la Policía Nacional del Perú, Óscar Manuel Arriola Delgado, impartió lineamientos a los alféreces recientemente egresados, asegurando que la institución pasará “de la defensiva a la ofensiva” en la lucha contra el crimen organizado y la delincuencia común.
La actividad fue presidida por el presidente de la República, José Jerí, y contó con la presencia del ministro del Interior, Vicente Tiburcio, en un acto que buscó proyectar visión y responsabilidad institucional. Sin embargo, el anuncio ha generado cuestionamientos, ya que estos mensajes llegan mientras la ciudadanía denuncia extorsiones, asesinatos y robos diarios sin respuestas efectivas del Estado.
Según se informó, los nuevos oficiales serán distribuidos de acuerdo con sus especialidades en Orden Público e Investigación Criminal, bajo la guía de oficiales generales y superiores que transmitirán su experiencia. No obstante, críticos señalan que el problema no es la falta de discursos ni ceremonias, sino la ausencia de resultados concretos frente a las mafias que operan con impunidad
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