La fe y la devoción se hacen presentes en cada rincón de Locumba durante la festividad en honor al Señor de Locumba. Desde tempranas horas, cientos de peregrinos y visitantes llegan hasta el santuario para vivir uno de los momentos más significativos de esta celebración.
Uno de los momentos que más conmueve es la larga cola de fieles que esperan pacientemente para acercarse a la imagen y tocar sus pies. Hombres, mujeres, adultos mayores y familias enteras esperan su turno con respeto y mucha emoción.
Para muchos devotos, este gesto representa una muestra de agradecimiento, esperanza y fe. Algunos llegan para agradecer por los favores recibidos, otros para pedir por sus familias y también están quienes cumplen promesas hechas al Señor de Locumba.
La espera puede ser larga, pero los fieles permanecen firmes, esperando esos breves minutos frente a la imagen. Algunos aprovechan el momento para elevar una oración, mientras otros simplemente se acercan con emoción y agradecimiento.
Esta muestra de devoción forma parte de una tradición que se mantiene viva generación tras generación y que este año tiene un significado especial por los 250 años de devoción al Señor de Locumba.
En Locumba, cada paso, cada oración y cada espera reflejan una fe que continúa reuniendo a miles de personas en torno al Señor de Locumba.
Redactado por Jazmín Montoya
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