La devastadora riada registrada el pasado 26 de agosto en Nepal deja al menos 1 252 personas fallecidas y 4 216 desaparecidas, según los últimos balances oficiales.
Sin embargo, solo 95 cuerpos han podido ser identificados y entregados a sus familiares, debido a la magnitud de la emergencia y las dificultades para reconocer a las víctimas.
Ante esta situación, la Policía de Nepal solicitó muestras de sangre y perfiles de ADN a los familiares que continúan buscando a sus seres queridos. En las últimas horas fueron recuperados otros 48 cuerpos durante las labores de búsqueda y rescate.
Las autoridades advierten que determinar el número exacto de víctimas continúa siendo complicado debido a la gran cantidad de desaparecidos y al hallazgo de restos humanos separados.
La riada provocó una crecida de entre 15 y 18 metros sobre el nivel habitual del río Trishuli y devastó asentamientos a lo largo de 72 kilómetros. En la región del Tíbet, China, también se reportaron 21 fallecidos y 541 personas desaparecidas.

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