Hace unos días empezó el entrenamiento de mis estudiantes más pequeños. Una parte importante para que funcione la educación es que debe ser divertida.
Uno de mis estudiantes más jóvenes, Pancracio Culantrillo, en sus primeras interacciones con Feyerabend (un agente de inteligencia artificial), le preguntó si había probado el limón, a lo que Feyerabend le explicó que era un modelo de lenguaje incapaz de procesar el sentido del gusto.
Otro de mis estudiantes, Tirifilo Perejil, ya había agarrado confianza con JARVIS y andaba corrigiéndolo en todos los problemas matemáticos.
Y bueno, como yo tengo TDAH, aprendo diferente a como aprenden los neurotípicos y, por ende, también enseño diferente. Entonces, pensé que era mejor empezar su entrenamiento en el mundo de la IA y el emprendimiento por medio del cine.
Pero, como aún son preadolescentes, debía escoger películas que pudieran entender.
Arrancamos con un clásico: Matrix, obra maestra de la ciencia ficción lanzada en 1999.
No nos fue muy bien porque aún no entendían del todo el concepto de la realidad, pero sí les gustó. ¿Y tú, ya sabes qué es la realidad?
Así que probamos con Tron: Ares, de Disney, para que pudieran ver el lado más humano de la IA. Les gustó el hecho de que una IA mega inteligente, creada para la guerra, haya elegido la paz.
Finalmente, para el área de emprendimiento, les propuse un clásico: Rocky. Previamente, les brindé el contexto sobre la historia de superación de Sylvester Stallone y las dificultades que enfrentó antes de lograr producir la película. El objetivo era que los estudiantes asimilaran el mensaje de la obra y conectaran la historia con conceptos clave como la resiliencia, la perseverancia, la disciplina y el esfuerzo.
Ya al terminar con esta película, yo estaba cansado y me pareció que la maratón y el entrenamiento habían concluido. No obstante, los estudiantes querían más. Se dieron cuenta de que había Rocky II, Rocky III, Rocky IV, Rocky V y Rocky VI. Y aunque yo me desmayé a la mitad de la siguiente película, ellos siguieron absorbiendo y absorbiendo el conocimiento sin cansarse, hasta terminar todas las películas.
Pude concluir entonces dos cosas después de esta experiencia. La primera es que es más fácil entrenar a agentes de IA que a preadolescentes humanos.
La segunda es que, cuando hay interés y atención, la capacidad humana puede superar muchas barreras que conocemos.
Hoy quiero mandarles un abrazo enorme a mis estudiantes “Perejil” y “Culantrillo”.
Esta columna es posible gracias al auspicio de Diario Sin Fronteras, Cluster Disruptiva, la Academia de la Singularidad, Vichayito Village, Pier Point Máncora, Barras Saludables Nut’s & Co., Sal Amazónica de Pilluana.
Y recuerda siempre: Usa tus talentos para hacer el bien.
Hoy, este DJ de periódico te recomienda y les dedica a sus estudiantes la canción “Just Can’t Get Enough”, de Depeche Mode.
Y ya que estamos hablando de películas de IA, hoy me despido al estilo del T-800 de Terminator.
Hasta la vista, baby.

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