La cifra de fallecidos por el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió el sudoeste de Japón el pasado martes aumentó a 35, mientras los equipos de rescate mantienen la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros de un centro comercial afectado por una presunta explosión de gas.
Según informaron las autoridades de la prefectura de Kumamoto, además de las víctimas mortales, cientos de personas resultaron heridas y más de 9 000 permanecen en centros de evacuación, donde afrontan una intensa ola de calor.
Las operaciones de rescate continúan en el establecimiento operado por Aeon Mall, ubicado en la localidad de Kashima, que sufrió una explosión tras el sismo y quedó gravemente dañado. Los trabajos se desarrollan cuando ya han transcurrido casi 72 horas desde el terremoto, un periodo considerado crítico para encontrar sobrevivientes.
El movimiento telúrico alcanzó el nivel 7, el máximo de la escala sísmica japonesa, provocando importantes daños en infraestructura y edificaciones.
Japón se encuentra sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica del mundo, por lo que el país cuenta con estrictas normas de construcción diseñadas para resistir terremotos de gran intensidad.

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