Austria inauguró una comisaría de policía en la casa donde nació Adolf Hitler, ubicada en Braunau am Inn, cerca de la frontera con Alemania, con el objetivo de evitar que el inmueble siga siendo utilizado como un sitio de peregrinación para grupos neonazis.
El edificio alberga ahora el nuevo Centro Policial de la ciudad y oficinas de la Academia de Seguridad, donde también se impartirán cursos de formación para agentes, incluidos programas sobre derechos humanos.
Durante la ceremonia de inauguración, el ministro del Interior, Gerhard Karner, afirmó que la institución policial representa «la democracia, el Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana», valores opuestos al simbolismo asociado al régimen nazi.
Como parte de la remodelación, la fachada fue renovada y todo el material retirado durante las obras fue trasladado a un lugar secreto para impedir que pudiera ser utilizado como objeto de culto por grupos extremistas.
La vivienda, donde Hitler nació el 20 de abril de 1889 y vivió sus primeros años, había permanecido vacía desde 2011. El Estado austríaco la expropió en 2016 tras años de disputas con la propietaria y, en 2019, decidió convertirla en una dependencia policial, descartando la creación de un museo o su demolición.
Durante décadas, el inmueble fue visitado por simpatizantes del nazismo que acudían para fotografiarse, dejar flores o llevarse fragmentos de la fachada como recuerdo. Incluso, en 2024, cuatro ciudadanos alemanes fueron intervenidos tras realizar actos de exaltación del nazismo frente al edificio.
Con esta decisión, el Gobierno austríaco busca resignificar uno de los lugares más simbólicos vinculados al dictador y reforzar un mensaje de defensa de la democracia y rechazo a toda forma de extremismo.

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