Tras tres intentos fallidos, Keiko Fujimori logró imponerse en las elecciones presidenciales de 2026 con el 50,135 % de los votos válidos, superando por apenas 49.641 votos a Roberto Sánchez. De acuerdo con un análisis de BBC News Mundo, la victoria de la lideresa de Fuerza Popular responde a una combinación de factores políticos y sociales que modificaron el escenario electoral respecto a los comicios anteriores.
El primero de ellos es el debilitamiento del antifujimorismo, que durante más de una década logró unir a sectores de distintas tendencias para impedir su llegada al poder. Analistas citados por el medio sostienen que el desgaste del gobierno de Pedro Castillo, la muerte de Alberto Fujimori en 2024 y la candidatura de Roberto Sánchez, identificado con el castillismo, redujeron la capacidad de ese bloque para movilizar votantes.
Otro elemento determinante fue el cansancio ciudadano frente a la prolongada inestabilidad política. En la última década, Perú ha tenido ocho presidentes, un contexto que, según especialistas, llevó a parte del electorado a optar por una propuesta que ofrecía gobernabilidad y estabilidad institucional.
Finalmente, la seguridad se consolidó como uno de los principales ejes de la campaña. Keiko Fujimori centró su discurso en medidas de «mano dura» contra la delincuencia, prometiendo reforzar la lucha contra el crimen organizado y recuperar el orden. En un contexto marcado por el aumento de la inseguridad, esa propuesta encontró respaldo en un sector importante del electorado y terminó inclinando una de las elecciones más reñidas de las últimas décadas.
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