Las profundidades del planeta vuelven a desafiar lo que la ciencia creía posible. Investigadores descubrieron un ecosistema marino único bajo el océano de Chile y, casi al mismo tiempo, una extraña estructura geológica bajo el Triángulo de las Bermudas reactivó el debate sobre los misterios que aún esconde la Tierra.
El primer hallazgo ocurrió en la Fosa de Atacama, frente a las costas chilenas. Científicos del Centro de Astrobiología de España encontraron un ecosistema vivo a 2,5 kilómetros de profundidad, en una zona marcada por la oscuridad total, temperaturas extremas y una presión aplastante.
El descubrimiento sorprendió a la comunidad científica porque el ecosistema funciona sin metano, un elemento considerado esencial para este tipo de ambientes submarinos. En su lugar, toda la actividad biológica gira alrededor del azufre.
Los investigadores detectaron extensas biopelículas bacterianas y microorganismos capaces de oxidar azufre, formando una cadena biológica autosuficiente en condiciones consideradas imposibles para la vida compleja.
El hallazgo tiene implicancias directas en la búsqueda de vida extraterrestre. Los expertos creen que ambientes similares podrían existir bajo las capas de hielo de lunas como Encélado y Europa, cuerpos celestes considerados entre los principales candidatos para albergar vida fuera de la Tierra.
Según el equipo científico, este descubrimiento amplía las posibilidades de habitabilidad en otros mundos y demuestra que la vida puede desarrollarse con mecanismos químicos distintos a los conocidos hasta ahora.
Mientras tanto, otro estudio científico volvió a poner al Triángulo de las Bermudas en el centro de la atención internacional.
Investigadores detectaron una enorme anomalía geológica bajo el archipiélago de Bermudas. Los análisis sísmicos sugieren la existencia de una gigantesca estructura formada por material extremadamente caliente procedente de las profundidades del planeta.
La formación desconcertó a los geólogos porque Bermudas no se encuentra sobre una frontera tectónica activa, como ocurre con otros archipiélagos volcánicos del planeta.
Los científicos creen que la anomalía podría estar vinculada a una reserva química primitiva atrapada en el interior terrestre desde hace millones de años.
Aunque el estudio no relaciona el hallazgo con las leyendas sobre desapariciones en el Triángulo de las Bermudas, el descubrimiento volvió a alimentar teorías y especulaciones en redes sociales.
Ambos estudios reflejan una misma conclusión: gran parte de los océanos y del interior de la Tierra siguen siendo territorios prácticamente desconocidos para la ciencia moderna.

Comentarios de Facebook