Estaba mirando la luna, reflexionando sobre el lugar del Perú en el mundo. Tenía varios ejemplos en el tintero y estaba listo para escribir esta columna. Estaba por Piura y Talara para supervisar algunos proyectos de innovación que dirijo con gusto. Entonces, como por arte de magia —o simple sincronía—, llegó la noticia: se promulgó la Ley N.º 32571, que declara de interés nacional y necesidad pública la creación del primer puerto espacial peruano.
En ese instante decidí cambiar el enfoque. En vez de escribir sobre el lugar del Perú en el mundo, mejor hablar del lugar del Perú en el espacio.
Hace más de dos años, en esta misma columna, titulada “Mil Millones y abróchese los cinturones”, planteé la visión de un puerto espacial en la Base Aérea El Pato, en Talara (Piura).
https://diariosinfronteras.com.pe/2024/01/07/mil-millones-y-abrochese-los-cinturones/
Hoy esa idea audaz ya es ley del Estado. Publicada el 27 de marzo de 2026 en El Peruano, la norma encomienda al Ministerio de Defensa y a la Fuerza Aérea del Perú liderar el proyecto. Aprovecha nuestra estratégica ubicación, a pocos grados de la línea ecuatorial, para lanzar satélites y vehículos suborbitales con mayor eficiencia y menor consumo de combustible.
A escala nacional, el puerto espacial dinamizará la economía de manera estructural. Atraerá inversión extranjera directa en industrias de alta tecnología y generará nuevas cadenas productivas, donde empresas peruanas se integren como proveedoras de componentes avanzados, software orbital y servicios especializados. Se crearán miles de empleos calificados en ingeniería, datos, logística y mantenimiento, elevando el valor agregado de nuestra producción. Dejaremos de ser solo exportadores de materias primas para convertirnos en actor relevante de la economía espacial global, que mueve cientos de miles de millones de dólares.
Además, impulsará el turismo suborbital y el transporte ultrarrápido, posicionando al Perú como hub logístico del Pacífico. Fortalecerá la soberanía tecnológica, la investigación científica y la defensa nacional, mientras fomenta un ecosistema de innovación que une academia, sector privado y Estado.
A nivel regional, Piura y Talara vivirán un verdadero renacimiento. La Base El Pato se convertirá en motor de desarrollo local: mejoramiento de infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, y un boom turístico que atraerá visitantes de todo el mundo.
Socialmente, el impacto es transformador. El fortalecimiento de capacidades STEM empoderará a miles de jóvenes, especialmente en regiones postergadas, promoviendo equidad de género y territorial. La transferencia de conocimiento creará un círculo virtuoso: más investigación, más patentes, más startups. En un Perú que enfrenta informalidad y cambio climático, este proyecto ofrece esperanza concreta: desarrollo basado en conocimiento, no solo en recursos extractivos.
Y recuerda siempre: te contaron mal la historia. El Perú no cayó ni caerá nunca, porque Dios no solo lo forjó con oro y plata, sino también con titanio.
Esta columna es posible gracias al auspicio de Diario Sin Fronteras, la Academia de la Singularidad, Vichayito Village y Pier Point Máncora.
Hoy, este DJ de periódico te recomienda y le dedica al Perú la canción “Titanium” de David Guetta & Sia.
Nos vemos por la luna de Paita y el sol de Colán.

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