Historia de la innovación de la gasolina y la matriz energética del Perú

Historia de la innovación de la gasolina y la matriz energética del Perú

Historia de la innovación de la gasolina y la matriz energética del PerúHistoria de la innovación de la gasolina y la matriz energética del Perú

Es tiempo de dejar el petróleo. En general, es tiempo de dejar los combustibles fósiles. Es lo más inteligente. Estaba pensando en la palabra “tiempo”, palabra curiosa para definir un fenómeno más curioso aún.

En los albores de la industria petrolera moderna, el petróleo crudo se refinaba principalmente para obtener queroseno (también llamado “aceite de roca” o “nuevo luz”), que reemplazó al aceite de ballena y al camphene en lámparas de ciudades y hogares. La gasolina (o nafta ligera) surgía como subproducto accidental de la destilación, pero carecía de mercado: era volátil, peligrosa y se consideraba un residuo inútil que se vertía en ríos, se quemaba o se usaba mínimamente como solvente. Esta situación duró hasta la llegada del motor de combustión interna.

John D. Rockefeller fundó Standard Oil en 1870 y controló el 90-95 % de las refinerías de EE.UU. hacia 1880. Enfocado en queroseno para iluminación, acumuló enormes reservas de gasolina desechada. Con la electrificación erosionando esa demanda, pivotó hacia la gasolina anticipando los motores de combustión interna. Todo cambió radicalmente con Henry Ford. En 1908 lanzó el Model T; entre 1908 y 1927 se vendieron más de 15 millones de unidades. La gasolina, ese “residuo inútil” que contaminaba ríos en 1860-1890, pasó a ser el producto estrella de la refinación.

Y así empezó todo. Hubo un tiempo en que la gasolina no tenía valor útil y se tiraba a los ríos. Hoy es el tiempo en que todos hacen colas para pagar precios ridículos por algo que se puede sustituir con facilidad. Y habrá un tiempo no muy lejano en que la gasolina no volverá a tener valor alguno.

Pero hacer gasolina técnicamente no es un problema: ya existen empresas que reciclan basura de plástico para producirla. Ejemplo claro es la startup mexicana Petgas, que mediante pirólisis no catalítica calienta plásticos en ausencia de oxígeno y los convierte en gasolina, diésel, queroseno y gas. Procesa 1,5 toneladas de residuos por semana y genera 1.350 litros de combustible limpio.

Sin embargo, esa no es la solución de fondo. En el Perú, donde la crisis de Camisea ya encareció la electricidad y los combustibles, seguir atados al petróleo y al gas es un error estratégico.

Es urgente acelerar la diversificación energética: solar y eólica ya crecen rápido y pueden triplicarse con IA para prever intermitencia, smart grids y almacenamiento en baterías o hidrógeno verde. Microredes distribuidas llevarían energía limpia a regiones aisladas, generando miles de empleos verdes y reduciendo emisiones. El sol de Tacna y Moquegua, el viento del sur y el talento local están listos. El futuro no es fósil: es renovable, inteligente y nuestro.

Y recuerda siempre: ¡Haz el bien, porque el tiempo es corto y solo se vive una vez!

Esta columna es posible gracias al auspicio de Diario Sin Fronteras, la Academia de la Singularidad, Vichayito Village, Pier Point Máncora, Barras Saludables Nut’s & Co., Cluster Disruptiva, Sal Amazónica de Pilluana y café sostenible “Forest Coffee” de Villarica, Chanchamayo, Perú.

Hoy este DJ de periódico te recomienda a The Strokes y su canción “You Only Live Once”

 

¡Que te vaya bonito!

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