A puertas del inicio del año escolar, las cantinas proliferan en la zona de Laykakota, afectando directamente el entorno de una institución educativa que alberga niños. La zona crítica, que se muestra en fotografías, se ubica exactamente frente a la Escuela Laykakota, en el Jr. Banchero Rossi, entre el Jr. La Oroya y la Av. Simón Bolívar. En este sector operan entre 5 a 6 locales clandestinos que generan un mal aspecto y constantes molestias a los residentes del barrio.
Según denuncian los vecinos, estos establecimientos atienden mañana, tarde y noche expendiendo grandes cantidades de cerveza sin ningún control. Incluso, algunos de estos locales facilitarían bancas en la vía pública para que los clientes liben licor a plena luz del día, a vista de los niños y transeúntes que circulan por el lugar. Esta situación ha transformado un espacio destinado a la educación en un foco de desorden social y falta de respeto a la comunidad.
De acuerdo con la normativa municipal, estos establecimientos tienen prohibido funcionar a corta distancia de instituciones educativas, ley que no se estaría cumpliendo en este punto. Esto ha generado un profundo malestar entre los moradores y padres de familia, quienes señalan la nula respuesta de las autoridades municipales. La falta de operativos ha provocado suspicacias, sugiriendo una presunta colusión entre los propietarios de los locales y las gerencias o fiscalizadores encargados de regular estas actividades.
Un hecho que agrava la indignación es la situación del sistema de vigilancia en la zona. Vecinos, de quienes nos reservamos la identidad por temor a represalias, indicaron que una cámara de seguridad de la municipalidad, ubicada en la intersección de la Av. Simón Bolívar con el Jr. Banchero Rossi, se habría malogrado «casualmente». Este desperfecto técnico, justo frente a los locales de expendio de licor, deja mucho que desear sobre la transparencia y el compromiso de las autoridades con la seguridad ciudadana.
Finalmente, la presencia de estos sujetos en estado de ebriedad representa un peligro latente para los niños y niñas que están por retornar a las aulas. Los padres de familia advierten que los menores están expuestos a sufrir agresiones físicas o psicológicas ante la falta de garantías en el perímetro escolar. Ante la cercanía del año escolar, la comunidad exige una intervención inmediata para clausurar estos antros y proteger la integridad de los estudiantes de la Escuela Laykakota.

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