La revelación de un encuentro no registrado entre el presidente José Jerí y el empresario chino Zhihua Yang en un chifa de San Borja ha generado una rápida reacción en el Congreso. Desde el Legislativo se evalúa convocar al jefe de Estado para que explique los alcances de esa cita, luego de que se conociera que no figuró en la agenda oficial ni fue informada previamente a las autoridades correspondientes.
El presidente del Congreso de la República encargado, Fernando Rospigliosi, fue uno de los primeros en expresar reparos frente al episodio. El parlamentario de Fuerza Popular advirtió que, si el caso escala hacia decisiones políticas mayores, podría abrirse un escenario de inestabilidad institucional cuando el país se encuentra a pocos meses de unas elecciones generales, lo que —según indicó— afectaría la gobernabilidad.
En paralelo, el titular de la Comisión de Fiscalización, Elvis Vergara, remitió un oficio al despacho presidencial para requerir información precisa sobre la reunión, incluyendo quiénes participaron y con qué propósito. La medida busca esclarecer si el encuentro se ajustó a los protocolos de transparencia que deben regir las actividades del mandatario, especialmente cuando involucran a empresarios extranjeros.
Mientras tanto, Somos Perú anunció inicialmente que sometería a Jerí a un proceso disciplinario dentro de su bancada; sin embargo, horas después el propio presidente extendió su licencia partidaria, lo que dejó sin efecto esa posibilidad. En el plano político, el jefe de Estado sostuvo que la reunión tuvo como único objetivo coordinar actividades por el Día de la Amistad Perú–China y negó cualquier interés indebido. Aun así, desde Perú Libre, el congresista Segundo Montalvo adelantó que impulsará una moción de vacancia contra el mandatario.

