Tras cinco días de retiro en profundo silencio, oración y reflexión, los sacerdotes cerraron los ejercicios espirituales en la casa “Santa Luisa”, fortaleciendo su compromiso con el ministerio sacerdotal
Los ejercicios espirituales del clero diocesano culminaron este viernes 9 de enero por la tarde, luego de cinco días de intensa vida espiritual que congregaron a la totalidad de los sacerdotes diocesanos con excepción de los más ancianos y enfermos y a varios miembros del clero religioso. Al concluir el retiro, los participantes retornaron a sus quehaceres pastorales con renovado ánimo y mayor cercanía con Dios.
Siguiendo las orientaciones dadas por el Arzobispo desde el primer día, el retiro se desarrolló en un ambiente de profundo silencio y oración, alejados del mundo exterior para favorecer la escucha atenta de la voz de Dios y la acción del Espíritu Santo, en una experiencia considerada fundamental para el ministerio sacerdotal.
Como es tradición, los ejercicios se realizaron en la casa de retiros “Santa Luisa”, perteneciente al Cabildo Eclesiástico, y fueron dirigidos en esta oportunidad por monseñor Eduardo María Taussig, obispo emérito de San Rafael, Argentina.
Durante la semana, los sacerdotes centraron su jornada en la celebración diaria de la Eucaristía, la liturgia de las horas en comunidad, las pláticas espirituales, prolongados momentos de meditación, lectio divina, adoración al Santísimo Sacramento y el rezo del Santo Rosario. El miércoles por la tarde se destinó especialmente a la celebración del sacramento de la Penitencia y la Reconciliación.
En la Eucaristía de clausura, monseñor Del Río expresó su agradecimiento a monseñor Taussig por el servicio brindado y reconoció el testimonio de los sacerdotes, destacando la forma ejemplar en que vivieron los ejercicios y el bien que realizan en las comunidades de fieles que les han sido confiadas.

