Dos agentes policiales más fueron detenidos ayer por la mañana por su presunta implicación en el robo de un vehículo ocurrido en Desaguadero, un caso que continúa revelando graves irregularidades dentro de la Comisaría de la ciudad fronteriza.
DETENIDOS AL LLEGAR
Los detenidos fueron intervenidos cuando ingresaban a su centro de labores, tras la aparición de nuevas imágenes de videovigilancia que los vinculan directamente con el hecho delictivo.
Se trata de los suboficiales SO3 PNP Alfredo Apaza Escarcena y el SO3 PNP Luis Alberth Villacorta Condori, quienes patrullaban junto a Jonathan Huirse, el efectivo que ya confesó su participación en el robo. Las grabaciones muestran que el desplazamiento del patrullero no respondía a un servicio regular, sino a un seguimiento previo al objetivo, lo que agrava la responsabilidad de los implicados.
TRASLADADOS A PUNO
Tras su detención, ambos agentes fueron puestos a disposición del Ministerio Público y trasladados a la Seprove, donde se vienen realizando diligencias como la toma de declaraciones, el análisis de registros fílmicos y la revisión de documentación policial.
Según las investigaciones preliminares, los efectivos habrían utilizado un patrullero oficial no para labores preventivas, sino para realizar “reglaje” al agraviado, facilitando así la comisión del delito ocurrido la madrugada del 25 de diciembre.
Las investigaciones continuarán en los próximos días con nuevas citaciones y peritajes técnicos.
LOS DELATARON
No obstante, el caso se torna aún más delicado debido a presuntos intentos de encubrimiento. Pese a que el sobre lacrado con los teléfonos de los efectivos fue roto, aparentemente para borrar evidencias de conversaciones y coordinaciones del robo, una fuente confidencial reveló a Sin Fronteras que el propio Jonathan Huirse habría delatado a sus cómplices.
Según esta versión, el suboficial también habría señalado nexos que comprometerían al mayor PNP Manuel Chaca, jefe de la Comisaría de Desaguadero, quien ahora se encuentra en la mira de la Fiscalía.
Este nuevo episodio profundiza la crisis de credibilidad de la Policía en la zona y refuerza las demandas de los ciudadanos de Desaguadero de sanciones ejemplares y una depuración urgente frente a los malos agentes.

