Un voto más que responsable

Un voto más que responsable

- En AL GRANO
Wilfredo MendozaWilfredo Mendoza

A veces, el infierno como el cielo parecen lo mismo. Aunque suene a herejía, por lo vivido entre peruanos a raíz del agitado proceso eleccionario, que hemos tenido que soportar por los extremos absurdos en que hemos caído. No soy la excepción.

Hoy hemos llegado al gran día. Y es hora de dejar de lado los antagonismos (mucho me creo que es bastante más complicado de lo que parece), pero es necesario comenzar por entender que un país no es su presidente (a), el Perú es quienes vivimos en él.

En honor la verdad, no interesa quién salga elegido, porque la democracia, al final, con todas sus imperfecciones y su sistema, determinará a él o ella, sin embargo es necesario referir, en nombre de más de 33 millones de peruanos, que quien jure el próximo 28 de julio, por sobre todas las cosas, cumpla lo que prometió en campaña. No todo, por lo menos más de la mitad de lo que propuso.

Por sobre todas las cosas, diga la verdad con respecto a la pandemia, que ha originado tantas miles de muertes, producto de un sistema de salud inoperante y anacrónico, y que a fin del presente año estemos vacunados los mayores de 18 años de edad. ¿Acaso es mucho pedir?

En el tema económico, los peruanos emprendedores no quieren bonos ni dádivas de ningún tipo, sino las condiciones necesarias para crear, como siempre lo han hecho, sus propias fuentes de trabajo, y que la SUNAT no los acose, sino que sus funcionarios tengan el criterio suficiente para que tributen como corresponde. Resulta inaudito que contra una bodega se ensañen y que a los grandes emporios y transnacionales les tengan miedo.

En educación, que sea el verdadero instrumento de cambio, y que sus máximos funcionarios sean profesionales que implanten un verdadero cambio para cerrar la brecha entre el sector público y privado. Ni más ni menos.

En resumen, exigir que quien sea electo(a) resulte a la altura del Bicentenario que estamos cerca de celebrar. Al final, no solo es un pedido, es una exigencia moral que esperamos cumpla con el ciudadano peruano. Nos estamos jugando más que una elección, nos encontramos al borde del precipicio, y nadie en su sano juicio quiere llegar al fondo. Pero es una tarea de gobernantes y gobernados salir juntos de esta crisis económica y moral. Veremos qué pasa.

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